Secciones muy rotas, estrechas, lentas, donde hay que trabajar a cada instante, frenando, trazando, escogiendo la porción del sendero menos rota, esquivando agujeros y piedras y regueros del agua. Tramos agotadores físicamente y también muy exigentes a nivel mental, por el grado de concentración que exigen. Momentos en los que un error puede ser delicado, perder la concentración. Aunque sea delicado, aunque sea importante, los errores suelen ser reversibles, se puede frenar un poco más, rectificar la trazada, tirar del manillar.
Siento que atravieso el
Atlas, en Marruecos, con una de mis bicis o quizás al manillar de una vieja KTM Rallye violeta. Sus valles, sus caminos llenos de piedra, sus
oued (cauces de ríos o ramblas, casi siempre secos).
Mimar la inercia, trazadas limpias, dulces, intentar no ser agresivo, no frenar fuerte, no girar brusco, mimar la inercia, fluir.
Es lo que intento.
Buenas noches y buena suerte.
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