viernes, 7 de febrero de 2020

"Giran, en mi cabeza como locos los recuerdos..."

"... apareciendo a cada instante indiscretos.
Rompiéndome el corazón."

Como bien cantaba Silvia Penide hace se me antoja un siglo.

Los cambios (cambios sobre el cambio del cambio) se fueron concretando, al menos en parte. Sinceramente yo ya estoy más preocupado por X12, por mi salud física y mental y mis ojos que en cosas que poco a poco se irán encajando. Y que no dependen de mi y no tienen por qué afectarme más de lo debido. Intentando ignorar las tertulias constantes, las conspiranoias, las desigualdades manifiestas y las negatividades habituales, además de las actitudes propias de un quinceañero lector de Super Pop.

La relación con otros humanos, especialmente si son sensibles y tienen diarrea verbal, pues a veces es agotadora. No pretendo herir susceptibilidades, pero si ya sus preguntas constantes e inseguridades, y su necesidad de llenar constantemente silencios y repetir cosas hasta el infinito, me acababan por cansar un poco, pues algo así fue ayer.

Por suerte, aunque algo cansado, no tenía un día particularmente malo, y lo pudimos aclarar. De todas maneras me queda una sensación agridulce que me invita a poner distancia.

Y es viernes, y lo importante será la semana que viene pero a pesar de todos estos cambios, y de las molestias en las rodillas y de la operación, sigo durmiendo bien y a punto de rozar los X4 meses sin medicación y sin bajonas. Se puede decir que me siento mejor.

Y los abrazos. Y que mi "evolución" o transformación personal es evidente y que hay personas que me desean lo mejor.

Y a veces hablar es fluido. Lo opuesto a ayer.

A seguir poniendo y quitando piñones sin alterarme más de lo debido. A seguir mi camino.


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