jueves, 23 de enero de 2020

Escribir sin planear

Escribir sin planear, casi sin pensar. Esa es la tarea para la siguiente clase. Escoger una palabra al azar y escribir un párrafo.

El taller me resultó muy interesante. Pensaba que se me haría largo. A algunos de los compañeros los conocía de vista. Me sentí a gusto. Es completamente distinto al resto de los talleres. Mucho más personal. Y llegó en el momento justo. Creo que hace dos años no habría estado preparado. Aunque todo lo que escribo tiene mucho de personal, mucho de mi yo. Las referencias a psiquiatras y al vacío de los relatos del pasado y del anterior no eran gratuitas.

Lo que escribí (a mano, que hacía siglos que no escribía algo "mío", que no fuera de trabajo o notas de un taller o de inglés).

Libélula.

Soy humano. Me siento pequeño, pero eso no es verdad (o no del todo, no al cien por cien). Intento mirar dentro de mi. Un abismo infinito, lleno a la vez de oscuridad y de luz. Siento vértigo y a la vez, deseo.

Vértigo. El suelo tiembla bajo mis pies. Voy a estallar hoy. No. Hoy no.

Estoy en casa, en el sofá. Me he puesto crema y calor. Pero las rodillas parecen molestar menos que ayer. La verdad, es que es el primer año con molestias pero sin ansiedad. En 2017 algo de ansiedad tenía (y me agobiaba por ello, entre eso, y los diagnósticos infinitos, un horror). Hace 2 año con las contracturas de la espalda también. Y el año pasado con las molestias en las rodillas también y alguna noche fea con Lorazepam. (Y algunos daños colaterales. Lo siento.)

Pero no debo pensar en todo eso. Anímicamente me encuentro bien y lo de las rodillas, con fisio, ejercicios, crema y calor, seguro poco a poco me siento mejor. De hecho, hoy estoy mejor que ayer.

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