viernes, 27 de diciembre de 2019

Navidad

Por fin. Disfruto de las navidades. No me satura estar con otras personas (bueno, a veces si, pero sólo un poco). Dormir es maravilloso. Ya he dormido (y sin medicación) en varias camas distintas a la mía. La fluidez ha vuelto a mis días y es precioso. El pequeño descanso (como el de final de Octubre o el festivo de Diciembre) me sentó genial, pero la vuelta a la rutina no fue difícil. Los festivos salpicados hasta reyes se agradecen. Pero, de todas formas, durmiendo bien recupero más cucharas y así las semanas son mucho más llevaderas. Cuando vuelva la relativa normalidad tras las fiestas, pues tampoco pasa nada.

Al final los post poco a poco se van espaciando. Porque no necesito a cada poco escribir cómo me siento. Aunque me pregunte si estoy bien casi cada día y hable mentalmente con la psiquiatra (la nueva) también casi cada día. Poco a poco me lo voy creyendo.

No recuerdo si encontré en twitter hace x5 años tanta comprensión, supongo que sí. Pero ahora es diferente. Más amable.

La navidad no es mi época preferida, por la falta de luz y por lo artificial y de felicidad fingida e impuesta. Pero ahora no me resulta desagradable.

Escucho The Alan Parsons project mientras trabajo y me recuerda a 2015 y a Venus, por supuesto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario