miércoles, 19 de diciembre de 2018

Alivio

(Creo que ya he escrito alguna entrada con el mismo título)

Alivio.

Intento recordar todo lo que me has dicho. Aunque ésta vez yo haya hablado y hablado mucho. Pero también me has preguntado cosas. Llorar alivia. Llorar y vomitar. Actos tan parecidos. Yo no pretendo llorar pero me resulta extraño llevar años sin llorar.

Los pasos dados. El camino recorrido. Las cosas que se me antojaban imposibles hace unos meses, que he hecho. Aunque sean sencillas. Pero, a la vez, importantes y preciosas.

Pensamientos no-logicos que tengo, pero se perfectamente que no son lógicos.

El cambio de tiempo que tanto afecta al estado de ánimo.

El vacío. Que me llamó. Te he contado literalmente lo que pensé y lo que negué en mi mente. De lo contrario no estaría escribiendo esto. Pero ahora es diferente. Sólo es un recuerdo que siento lejano. Ya no me hace temblar.

El miedo a la locura que tampoco es racional ni basado en la realidad. (Ese no es mi camino). Gracias por tu empatía y por esa comprensión tan necesaria. Me siento cansado pero lúcido. En paz conmigo mismo. Nuevos talleres, nuevos retos. Una amistad preciosa forjada poco a poco.

No puedo cambiar lo que otros digan o piensen de mi. Pero si (intentar) cambiar cómo me afecta.

Cambios pequeños que noto en mi interior. Cambios sutiles pero importantes.

Buenas noches y buena suerte.

La máquina virtual de ésta noche es un Nissan Skyline GTR R32





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