lunes, 5 de noviembre de 2018

El límite entre realidad y ficción

Que la protagonista de uno de mis relatos viva una situación que yo imaginé y en parte viví, pero desde otro punto de vista:

Oscuridad

El hospital era enorme y tenía varios edificios. Desde su atalaya en una planta alta, lo que ocurría a sus pies se le antojaba una maqueta. Un mundo de juguete. A lo lejos, un tren de cercanías se deslizaba en la oscuridad. Coches recorrían una calle. Y, frente al hospital, distinguió otro edificio enorme, con grandes ventanales, que se le antojó un hotel. Distinguió una luz tenue en una de las ventanas. Quizás alguien contemplaba la noche insomne como ella.

07 - 08.11.2014


"Como en la canción de Manolo García; miraba cuadros que eran puertas cerradas recostado en un divan de hotel, de una ciudad del sur. En mi caso, no podía dormir, y estaba viendo llover desde una planta alta, una cuarta planta o así, sentado en una silla al lado de la ventana. A mis pies se extendía un enorme complejo hospitalario. Lo que más me llamaban la atención eran los pequeños camiones aparcados allá abajo. Por las mañanas resultaba muy entretenido contemplar el trasiego de vehículos. Pero de noche y desvelado, todo estaba demasiado en calma. Me vino un pensamiento muy negativo. Pensé que mi mal iba a empeorar tanto que acabaría en un hospital, en la planta de psiquiatría y sedado."

"Twitter y ver bicis en la tablet consigió que dejara a un lado esos pensamientos negaticos (como me dijo mi médico, no son tus pensamientos, son los pensamientos de la angustia)."



Ahora se que no me voy a volver loco, ahora lo se de nuevo, he vuelto a recorrer un camino tan precioso como duro. Y recuerdo un día muy feo, una semana muy fea en la que, a pesar de todo, supe seguir adelante. Con la ayuda de una personita. Bueno, de varias.

Puedo jugar con esos recuerdos dolorosos. Que formen parte de un relato. Contemplar un recuerdo imposible, mirarme en mi propio reflejo, en los miedos más grandes, en la oscuridad más profunda. Resurgir, hacerme más fuerte. Volver a ras de suelo. Soñar con cosas que me parecen bonitas como camiones. Si. Pensar en cosas bonitas aunque sean viejos camiones Nissan al caer la tarde de un día de noviembre.


Y me siento bien. Emocionado y blandito, pero bien. Y de nuevo me siento vivo, muy vivo y es precioso y os quiero.



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