La luz es distinta. De verano. Todo brilla. Paisajes sobreexpuestos. Azul muy suave del cielo. Por suerte el calor no es abrasador. Por mí que se quedara así todo el verano (aunque se que no es posible).
Pero la rutina no me cansa. Ni el trabajo. Es incluso agradable sentirse útil. De nuevo me acostumbro a madrugar. Se me hace raro no ir a rehabilitación después de tantas semanas. Pero lo mejor es que apenas tengo molestias en la espalda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario