lunes, 5 de junio de 2017

Pequeño

Cuando era pequeño me asustaba crecer. La adolescencia y la edad adulta se me antojaban a la vez algo lejano y amenazador. Me apenaba dejar los juegos propios de los niños y enfrentarme a mil y una responsabilidades.

Ahora, más cerca de un adulto maduro que de un adulto a secas, pienso ... no es para tanto. Crecer implica responsabilidades y preocupaciones, si, pero también libertad. Y al final acabas cambiando unos juegos por otros. Los cochecictos son ahora coches de rally a escala 1/43. Y el lego ... primero lego technic, que tiene engranajes, ejes, hasta diferenciales ... Y más tarde lego city. Con un montón de detalles. Recuerdo que me fascinó un camión de la basura en un hipermercado. O una grúa de palas. Si, como esas que enviaba casi en una vida anterior, en medio de semanas casi infinitas.

Recuerdo la primera vez que me puse al manillar de una bici de marchas. También recuerdo la alegría de estrenar mis bicis actuales. En ambos estrenos, estaba nervioso y no lograba dormir demasiado bien. Como aquella tarde en una ciudad extraña rodando en bici de alquiler, y sonriendo. O esa otra vez, con una bici de paseo (que no deja de ser cómoda y práctica, cubrecadenas y guardabarros son muy útiles), junto al mar.

Se que no soy el típico adulto y que muchos adolescentes tienen mayor conocimiento que yo de según que cosas. Pero me siento razonablemente satisfecho de mi vida. Y de el cariño infinito de la gente que me quiere.

Hay pequeños placeres como ... dormir la siesta. Se capaz de dormir cuando estoy cansado. Despertar al amanecer o bajo la luz del día y volver a dormirme. Ahora amanece muy pronto. Los días son largos, aunque todavía no realmente calurosos.

Buenas noches y buena suerte.

2 comentarios:

  1. No volvería a ser niña JAMÁS!!! Que viva la libertad!

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  2. Bienvenida Lagartija!
    Me quedo también con la edad adulta ... pero a veces impresiona ..
    Besos

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