Después del descanso, de esos días de tranquilidad, vuelta a la realidad.
El esperpento sigue siendo ... esperpento. Pero al menos logro mantener la calma. A pesar de las nuevas situaciones surrealistas.
Visita al médico. Ayer y mañana. No me hace ilusión, todo lo contrario, pero necesito confirmar el diagnóstico. Como en el circo, al menos no me pongo apenas nervioso, lo que es todo un logro.
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