jueves, 11 de mayo de 2017

Cuaderno de bitácora

Fecha estelar ... Mayo de 2017.

El tiempo se me escurre entre los dedos. Hace 20 años ... en el instituto. Con la amenazadora selectividad a menos de dos meses (23, 24 y 25 de junio, si no me falla la memoria).

Hace 10 años ... la misma persona, pero diferente.

En realidad no había previsto escribir esto así. Mayo, medio lluvia, pero calma. Vuelvo a dormir bien. De nuevo. Mis pequeños deseos se van cumpliendo. Dormir bien. No estar triste o al menos no estar triste todo el rato. Releeo algunos de mis tweets de apenas hace 3 semanas y no me reconozco casi. Nada me asegura que mañana o pasado vuelva la tristeza, pero creo que poco voy avanzando. Las rodillas molestan menos. Dormir, acariciar la calma, esquivar la tristeza y que las rodillas no molesten. Pequeños deseos.

De vuelta a casa. De nuevo, conversaciones sobre el esperpento y sobre los posibles nuevos movimientos que es posible me afecten. Pensando ya casi en el fin de semana largo. Eso. Ganas de descansar y no de pensar más en el circo de lo necesario. Pero lo que tenga que ser ... será ...

Sigo esperando una llamada. Así, seguro que las molestias desaparecerán del todo. Y todo gracias a la infinita bondad de quien me dio la vida y de la eficiencia (no agradecida en muchas ocasiones) de otra personita.

De vez en cuando me acuerdo de ti, pero son recuerdos más dulces que dolorosos. Recuerdos cálidos, voluptuosos, llenos de sensibilidad, de complicidad. Recuerdos sonoros y táctiles. Te mando energía adorable extraterrestre.

Buenas noches y buena suerte.

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