domingo, 29 de enero de 2017
Paseo
Niebla. Cielo completamente cubierto. Cazadora, guantes gordos, cullotte largo, casco y gafas blancas (transparentes). Con todo eso no se rueda mal en bici, quizás un poco de frío en las manos (pues no tengo guantes más gordos). Al poco de salir de casa me di cuenta de que no era niebla meona (muy húmeda) sino que estaba lloviendo, no mucho, pero lo justo para empaparse si seguía pedaleando bajo la lluvia. Las opciones estaban claras: o daba media vuelta o me metía en el cercanías (de momento no llueve dentro de los trenes) y confiaba en que en algún punto de la ciudad no lloviera. Opté por la segunda opción y cuando salí de las tripas de la ballena de metal no llovía.
Hacía semanas que no rodaba tantos kilómetros en bici. Y dos días seguidos además. Ayer hacía sol y menos frío. Hoy humedad y niebla. Lo peor la niebla y que se me empañaban las gafas de vez en cuando (afortunadamente ya no son graduadas, sino para que no me llegue el agua a los ojos). En ambos casos acabé en una lejana estación de cercanías y volví a casa en tren. Ayer estaba cansado y la noche caía (y con ella el frío). Hoy poco a poco iba quedándome frío por la niebla. Además, para que negarlo, estaba cansado. Los dos días en algún momento rodé fuerte. La híbrida va un poco corta de gama de desarrollos. La marcha más larga se queda corta llaneando o bajando y la más corta se queda larga en pendientes duras. Se puede solucionar montando un alfine de 8 marchas, pero son como 250 € (más barato que comprar otra bici pero sigue siendo una pasta). Por lo demás es muy cómoda, con guardabarros grandes y que tapan y rueda muy bien tanto en asfalto como en pistas en buen estado.
Después de varias semanas haciendo ejercicio solo bajo techo (y en piscina) rodar en bici me sentó genial.

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