martes, 17 de enero de 2017

Días

Hoy me he olvidado de las horas dormidas o no dormidas. Estaba agotado y también cansado (y relajado) así que he dormido estupendamente, como siempre habría agradecido alguna hora más. Lo sucedido la madrugada del lunes parece a años luz.

Sinceramente no sé por qué hay semanas que me siento peor.

Trabajo. Mucho. Mal organizado. A mi lado dos mujeres en el cercanías hablan sobre su trabajo. Me siento identificado. Gente que escurre el bulto, falta de coordinación, malos gestos, miradas, mal ambientente. Desgraciadamente es habitual en casi todos los trabajos. Me preguntaba si yo sería capaz de hacer ese trabajo (en el comedor de un colegio o instituto).

No es un mundo perfecto ni los humanos lo somos tampoco. Yo dentro de mi carácter brusco (transiciones bruscas entre sentimientos contrapuestos) intento ayudar a la gente.

En fin. Nuestro particular escuadrón surrealista (E.S.) cada vez tiene más integrantes. Con un punto de hastío (de nuevo). Los disidentes.

Siempre en clave. Si.

Al final me siguen afectando cosas pequeñas o no tanto. Darme cuenta de cómo y dónde estoy y dónde quiero ir. La incertidumbre de la vida que me puede. Al menos la calma es la norma, no la excepción. Y las noches medio en blanco, también algo puntual.

Hace frío, aire del norte. De vuelta a casa. En breve, ejercicio que cansa y a la vez despeja.

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