sábado, 26 de noviembre de 2016
The Path - El camino*
De nuevo en el camino. Y ya ha pasado un año más.
No tengo demasiado derecho a quejarme: estoy vivo y entero. La tristeza y la ira ya no dominan mi vida. He perdido la cuenta de los días que llevo durmiendo bien, lo cual es maravilloso. Aun siendo solitario, tímido, introvertido, se me antoja he conseguido ser un poco más abierto. Situaciones sencillas y cotidianas que antes me alteraban mucho, como una clase de inglés, algún desencuentro sin importancia, el ruido que a veces me rodean, ahora me afectan mucho menos, o directamente no me afectan.
Mi familia, mi pequeña y amada familia, está mas o menos bien. Y aunque no creo en Dios pido por ellos. Al final el bienestar de la gente a la que quieres y la propia salud física y mental es lo que realmente importa, el resto tiene arreglo de una u otra forma.
He de buscar un nuevo camino, puesto que la senda actual se me antoja demasiado angosta, más que senda empieza a ser una acequia y me gustan los espacios más abiertos. Hoy he puesto la primera piedra. Un camino de mil millas se inicia con un solo paso.
De vuelta a casa bajo una lluvia ligera, pensaba en cómo protegía mi cuerpo con abrigo, guantes, braga y gorro, de la lluvia, del aire si no gélido si frío e incómodo. Pensaba cómo proteger mi mente de la tristeza y de la ansiedad. Se que no es tan fácil como enfundarse una camiseta térmica o unos guantes, pero poco a poco he ido adquiriendo ciertas rutinas con las que mantener un estado de ánimo más estable. Lo que no impide que tiemble escribiendo esto, recordando sensaciones vividas, instantes, momentos, destellos.
Destellos.
Ya no necesito invocar mi grito de ánimo (COME ON, PUSH!) tantas veces, pero a menudo me imagino al volante de un coche de carreras, con la mano derecha enguantada accionando el cambio. O al manillar de una moto de Dakar. O al manillar de alguna bici cañera ...
¡GRACIAS! ¡BUENAS NOCHES!
*Este año la foto es de archivo, añeja, de 2009, 28 de Marzo de 2009, preciosas tierras alicantinas, coches de rallyes y una cámara en las manos. Y un par de personitas especiales a las que visitar. Éste año no fui capaz de encontrar el coche con el dorsal apropiado, por un instante lo interpreté como una señal de mala suerte pero NO ... es una simple casualidad ...
Me alegra ver que estás mejor, aunque haya días y días. Al final creo que ayuda pensar que estamos en esto juntos, todos nosotros y que cuando uno no esté bien hay que acompañarlo. A mí me gusta esa visión de la sociedad.
ResponderEliminarUn beso enorme y suerte con el camino que inicias.
Lifes
Muchas gracias por tus buenos deseos
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