Éste mes en acuafitness tenemos unos minutos al final de la clase para relajarnos y mientras flotaba en el agua me ha dado tiempo a olvidarme de todo. De los pequeños nubarrones en el trabajo. Ahora soy más calmado/equilibrado que antes (un poco) y no me tomo las cosas tan a la tremenda (tan a la tremenda significaba que hace año y pico podía pasar tranquilamente dos días dandole vueltas a una tontería de éstas y sin apenas dormir). Ahora me irritó un poco y ya. Al final voy a seguir a lo mío, trabajando igual que siempre y sin hacer caso a conversaciones y situaciones absolutamente surrealistas y sin lógica. Como dice una buena amiga, sólo es trabajo, algo que sirve para pagar las facturas (y bueno, algo más: socializar, aprender ...) y poco más...
Ahora, en casa, viendo un viejo resumen del Rallye de Montecarlo, y con la tripa llena, todo parece lejano y sin importancia. Mañana más ...

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