Esto ya lo conté en otro blog, pero desgraciadamente vuelve a tener sentido. Fue en 2011. Apenas había dormido nada e iba camino del trabajo en el cercanías, en una de esas enormes UT 450 de 2 pisos. Me bajé en Chamartín, al amanecer, para coger el metro. La configuración de la UT 450 es de 2 coches motores con cabina en los extremos y 4 remolques en medio. Es decir, 6 coches en total. Aquella mañana no me salían las cuentas. Solo 5 coches. Ya no recuerdo las veces que conté y volví a contar. Entonces recordé algo que había leído en Internet. Debido a los atentados del 11 de Marzo de 2004 dos coches remolques quedaron destrozados, por lo que hay dos UT 450 con solo 5 coches. Y ese era uno de ellos. Se humedecieron mis ojos en aquel andén, en aquel amanecer.
Esa misma sensación la he vuelto a sentir esa mañana. Soy una persona un poco distinta de la que era entonces. Siento distinto. Como si hubiera movido algún potenciómetro en mi interior y las emociones, aunque igual de nítidas, fueran menos intensas. Hoy me he vuelto a estremecer recordando mi visita a Bruselas. Esa sensación de volver al hotel en un país extraño y en una ciudad extraña, en el metro. Me bajé precisamente en una de esas estaciones de metro que hoy han sido testigos del horror.
Este sinsentido me estremece y solo puedo sentir que hoy todos somos belgas.

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