domingo, 14 de febrero de 2016

No puedes obligar a alguien a que te quiera...

.... Me dice mientras me explica lo que pasó. Algo que suponía, por la tristeza que ví en sus ojos meses atrás y por comentarios (reino de cotillas). Lo había sobrentendido de sus palabras pero agradezco la explicación. Me alegro de que esté mejor (aunque todavía requiera medicación para seguir adelante). En un gesto cómplice le acaricio el hombro derecho con mi mano izquierda. A pesar del cansancio y las leves ojeras -las mismas que luzco bajo mis ojos verdes- está guapísima. Ha retocado sus labios con carmín.

Le deseo lo mejor. Yo sólo soy un conocido, alguien con quién se ha topado circunstancialmente. Me cae bien. No dice tonterías ni airea su vida. Sus palabras hacen pensar.

Buenas noches y buena suerte.

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