no ignoramos nuestros excesos:
pero tu sola presencia
me enferma
y me vacía
con un grito de esperanza
te digo adiós
El camino del infierno está lleno de buenas intenciones. A veces es peor el remedio que la enfermedad. Pero ¿sabes qué? Me da igual. Una vez más, intento que todo me resbale lo más posible y seguir mi propio camino.
He aprendido que las fuerzas (físicas y anímicas) son limitadas y hay que reservarlas para cosas realmente importante. Para el resto, adoptar un pedaleo cómodo y eficiente y no gastar más de lo debido. Ahí fuera hay gente con problemas realmente importantes que no agotan a los demás con sus quejas estúpidas y actitudes infantiles.
Me centro en lo positivo, que siempre hay cosas agradables. En lo aprendido, en lo que me queda por aprender, en los colores brillantes, en sonrisas sinceras, sofisticados componentes de exóticas aleaciones para mis bicis y .... poco más ...

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