Marco es un verdadero amor. Mantiene su carácter independiente, pero ahora le noto más tranquilo y cariñoso. Todavía he de ir a buscarle para darle caricias, pero a veces sube a mi cama y se acomoda a mi lado. Es precioso. Me encanta notar su calor y sus ronroneos. Es muy terapéutico.
Bicis. Desde principios de los '90 no pisaba un salón. Las cosas han cambiado muchísimo. Más coronas, poderosos frenos de disco, largas suspensiones. 1x11 es el nuevo grito. Imagino una bici urbana 1x11, con frenos de disco. La misma sensación de control de mi 29 pero con menos resistencia a la rodadura. Lo pasé bien. Y las náuseas solo son una leve sensación alguna mañana o tarde. Bicis.
Lo mismo de siempre. Intento que no me afecte. No debería. Una tarea complicada y mucho ruido de fondo. Y el ruido es él. Salí tarde. Desde luego no me afectó como el año pasado, pero si un poco. Cansancio, sueño, ganas de orinar, y ganas de llorar. No irresistibles. Nada que comer, algo de televisión enlatada y acariciar a Marco no puedan solucionar. Y pensar en bicis chulas.
No es problema mío. Yo a hacer mi trabajo, con mi estilo personal (algo anárquico pero eficaz) y chimpún. Hay gente amable y otros no tanto. Centrarse en lo positivo.
La temperatura es cálida, ideal para volver a ir en bici al trabajo. Antes, a dormir. Un poco de tele y a dibujar zetas.
Casi hace un año desde que todo empezó. Y todo es distinto.




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