El despertar fue más fácil de lo esperado y a pesar de que no me sentía al 100 % (sensación-rara-medio-náuseas-en-la-tripa) tras la habitual ducha, al manillar de mi inseparable bici tiré para la Renfe.
(las luces nuevas son muy chulas ... siempre parpadeando día y noche ... fijas en la bici -no se te pueden olvidar y para cholarlas hace falta herramientas- y sin pilas ni baterías)
Me siento bien. Ni tristeza, ni náuseas, ni mareos, ni dolor de cabeza. Ni mucho sueño (aunque agradecería una siesta).
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