Seguir adelante. Con una sonrisa en los labios. Como un piloto de raids que alcanza el final de una etapa, con una mezcla de sudor, cansancio y alegría.
Tengo derecho a ser cómo soy.
El camino es más importante que el destino.
Debo buscar la calma y el equilibrio. Y tejer mi chubasquero, para seguir protegiéndole de los momentos amargos.
La lluvia puede mojar mi rostro pero ya no llueve en mi corazón.
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