martes, 25 de noviembre de 2014

Sabor amargo, del seco fruto del desencanto*

*Manolo García / Carbón y ramas secas

No debería escribir. Me siento no-bien, que es un estado intermedio entre el "bien" y el "mal". Antes, en una situación parecida, me habría sentido francamente mal y habría pasado varios días triste y sin apenas poder dormir.

Matices. Intenciones. El camino del infierno está lleno de buenas intenciones.

No puedo pretender caer bien a todo el mundo (y viceversa) pero lo que estoy consiguiendo es lo contrario. Sacar de quicio y enfrentarme con al menos 6 personas. Que desastre.

No endiendo nada, nada. Siento que ambos, ellos y yo, solo vemos lo malo, lo peor, de la parte contraria.

Como diría una conocida/amiga "solo es trabajo".

Pero me afecta. Mucho. De hecho mi visita al médico, la primera, empezó por un roce. Uno de tantos.

Soy un desastre, y las cosas que ahora mismo pienso (que no voy a hacer) no las puedo escribir ni siquiera aquí.

2 comentarios:

  1. Escribir te puede facilitar también el camino para sacarte la "rabia" de dentro. Lamento no haber podido estar disponible ayer.

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    1. No lo lamentes! Tenias cosas que hacer.

      Escribir me calma. Me desahoga.

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