martes, 11 de julio de 2017

Vacío

Recordar el vacío. El vértigo. La caída.

¿Qué profundidad tiene el abismo? ¿Cuánto barro hay sobre el terreno firme, sobre el asfalto? ¿Cuanto barro hay bajo las suelas de tus botas?

Caer y volver a resurgir de las cenizas, de la lluvia, de la niebla, de las cunetas como trincheras.

Una vez de nuevo de pie, el temor a volver a caer. Se que no fue un tropiezo muy grande (ni ¿pequeño?). Pero volver a caer asusta. Aterra.

Pasos atrás, pasos adelante. Las noches medio en blanco. Amanecer un poco derrotado. Sólo un poco. Volver a la lucha. Conmigo o contra mi. Dormir, no estar triste y no alterarme por tonterías. Cosas sencillas y a la vez muy importantes.

Releer palabras, asomarse a abismos ajenos, sentirse identificado. Estremecerse con su sufrimiento. Cuanto me gustaría poder curar o al menos aliviar a la gente que quiero (aunque a veces casi sean desconocidos). Curar con las manos o con el pensamiento -que es insonoro-. Al final me queda saber escuchar y pequeños detalles, pequeñas tonterías que sacan sonrisas.

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